viernes, 30 de enero de 2015

Hoy llueve...



Hoy llueve en la calle... 
las gentes se esconden pero las personas salen;
en busca, sin duda, de un sol que no asoma
que solo amanece para aquellos que lo quieren.

Esos que buscan, caminan y encuentran
dentro de la maleza mejor fortuna, otra puerta;
que conduzca su destino a un camino sin penumbra, 
libre de estereotipos, prejuicios que la mente inventa.

Hoy llueve fuera pero en mi interior, el sol sale aún con más fuerza;
porque algo se ha revuelto aquí dentro en mi cabeza.

Quizá solo es un oasis limitado por la arena.
Quizá solo es el principio del resto de mi camino.

Y entre tanta lluvia e ideas inhalo los sueños y ando la senda.
Y entre tanta piedra que piso, magullo los pies empapados de servicio.

¡Respiro! Ahora el viento atesora un aroma muy distinto.
Exhalo fantasmas que me acompañan ya de niño
y miro de nuevo la vida con otro prisma, otro brillo.

Con la certeza callada de que ir por aquí es mi "sino".
Que no hay mejor terapia, para un alma hecha añicos, 
que por fin tomar las riendas del resto de su destino.


La Canción Desesperada



La Canción Desesperada
( Homenaje al Maestro Pablo Neruda.)

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra.
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en el cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado.

                                                Pablo Neruda.



Iría...

    

"Iría hacia ti con amor,
     iría hacia ti con pasión.
    
     Es más, iría hacia ti sin nada,
     iría vacía y me llenarías.
    
     Iría hacia ti con dulzura,
     te seguiría con devoción y
     me perdería en todo tu amor.
    
     Es que tantas veces iría...
     Iría afanada, con brío, con ganas.
    
     Es que tan lejos iría...
     Iría despacio, descalza, entregada.

     Iría hasta el cielo, quemando mi infierno.
     Iría al infierno, desterrando mi cielo.
    
     A cualquier lugar iría...
     Aunque posiblemente, jamás llegaría.

     No alcanzaría mi cielo,
     saborearía las migas del tuyo.
     
     No me quemaría en mi infierno,
     pues en tus victorias me cobijaría.

     Iría hacia ti, con tanto, pero con tanto amor…
     Que no quedaría para mí.
   
     Que al no albergar en mi corazón
     amor, pasión y dulzura para mi misma.
     ¿Como entregársela a "vos"?

LA HISTORIA DEL ARBOLITO



  Hace ya algún tiempo; en un remoto lugar, al que únicamente se podía acceder adentrándose en el denso espesor de la sabana africana. Un arbolito quedó paralítico, totalmente impedido.

 Una manada de enormes elefantes le sorprendió sin que a él le diese tiempo reaccionar, envistiendo-le y causándole innumerables heridas y mutilaciones. Un desgarrador dolor se apoderó de su ser…
  
   Apenas podía sonreír, se sentía muerto en vida.
   Se lamentó, lloró de dolor por mucho tiempo, aún así resistió.

Continuaba ahí, esclavo de sus raíces, arraigadas, perseverantes y milenarias.
   Sus extremidades se iban fortaleciendo y cicatrizando. Y él continuaba postrado en “su tronco” sintiendo, viendo y resistiendo.
   
  Innumerables seres habían acabado sus días de tortuosa agonía hay, tendidos y cobijados bajo el resguardo de sus ramas. Desde guepardos a “yenas”; todos sufrían un tiempo hasta que sus propias heridas los consumían, o eran devorados, simplemente desaparecían, dejaban de sufrir, de agonizar, de respirar.

   Cada una de esas perdidas le suponía un gran debate interno, cada vez que alguno de esos seres encontraba el descanso eterno ahí en sus pies no podía dejar de pensar en todo lo que daría para que eso mismo le ocurriera a él, para poder descansar por fin. Y a su vez era consciente del papel que ejercía. Donde, si no, irían a morir esos seres??? 


EMOCIONES! “Juguemos a las emociones.”



EMOCIONES!
“Juguemos a las emociones.”


Hace ya un tiempo tuve que empezar a razonar y comprender mis emociones. En el proceso conocí a ese templario llamado “perdón”, por el camino me presentaron a una gran dama a la cual denominaban “razón”, sin querer pero sin poder evitarlo tuve que mantener alguna que otra conversación con alguien a quien apodaban “soberbia”, entre paso y paso se cruzó ante mí la majestuosa “coherencia” acompañada sin duda de una deslumbrante “bondad”, las cuales no dejaban de hablar de una tal “verdad” que sin palabras me dejó. Sin apenas darme cuenta acabé haciendo de los amigos de mis amigos, mis amigos y a la mañana siguiente el número de la “tolerancia” ya formaba parte de mi agenda telefónica. Como era de suponer todo derivó en un manantial de amistosas solicitudes vía Facebook y Messenger; entre ellas se hallaba “pereza” que aún sin que me la presentaran en persona ya la conocía por alguno de sus motes como podría ser –desidia-, otro de los que me agregó a esta espiral de emociones fue un grandísimo “temperamento” al que le sentenciaban un fuerte carácter. Por lo visto su opuesto, aunque yo no entiendo él porqué, la “estupidez”. (Algunos comentan que cuando el temperamento se te dispara y no lo sabes controlar puedes ser víctima de un ataque de estupidez.) Entre contacto, solicitud y contacto pude observar rezagado en una esquina de la pantalla a la “honradez”; sólo recuerdo que no decía nada, ni juzgaba, ni criticaba, ni se hacía notar para nada, a resaltar su espectacular y hermosa aura. Entre tanta palabra y tecla no me quedaban más fuerzas y como salido de la nada el “raciocinio” me preguntó como estaba. Insólito pero oportuno… porque en ese preciso momento me invadí de un sentimiento hasta ahora desconocido; la “madurez”, me capturó mostrándome la parte bella de las emociones vividas, sentidas y halladas.

 En persona me lo presentaron y desde ese indescriptible, mágico e irrepetible instante puedo decir que ahora ya si que soy, desde el preciso momento en el que conocí el “AMOR”. El momento en el que me sentí por fin plenamente “YO”.


NAUFRAGO

  

  Mis dedos al escribir son mi voz, 
mi garganta que no habla una letal arma mortal, 
una prisión de máxima seguridad 
y mi pasaporte hacía la eterna auto-impuesta incomprensión.

  Me revuelvo dentro de un envase de medidas comerciales, 
90-60-90. Lo que ocupa mi lugar en este mundo.

  Me observo y analizo y aún sin veredicto me vomito; 
combustión espontánea ante tal cantidad de emoción, 
guardada sin ningún orden que valga.

  Me sincero para con mis adentros; 
reafirmo y refuerzo mis teorías, 
confirmo que el des-apego y la indiferencia 
son escudos que me protegen de mis innumerables miedos.

 Me sitúo ante el espejo, 
observo aunque irremediablemente sentencio; 
bajo una mirada crítica la objetividad a un segundo plano deriva.

 Doloroso lo que aprecia mi pupila, 
un ahogado lamento se refleja en mi retina; 
ni lágrimas, ni palabras de aliento. 

No quiero piadosas mentiras, 
ni ningún gesto benévolo de auto-compasión permisiva, 
que dé sosiego ni calma a esta alma castigada, 
perdida, dañada y marchita.


Llanto ahogado, casi yendo al a la deriva; 
un  último consuelo ser naufrago de mi tormento. 


MI HERMANO, MI AMIGO, MI PROTEGIDO

Haga clic en Opciones
  

  Tú; qué simplemente al SER, haces que mi propio SER, tenga razón de SER.

  Pequeño individuo, silencioso e introspectivo. Enano, gruñón y tosco; algo rudo y desentendido.

  En cada opinión que arrancan de tu enorme mundo interior (ese que guardas tras tu elaborada fachada), eres sincero y hablas con el corazón.

  Desconfiado, esquivo, excesivamente cauto o demasiado precavido. En ocasiones y apariencia, el más sociable; aunque siempre con la guardia en vilo.

  Tan individual, como imprevisible; tan dulce, como tan arisco.

  Pequeño!!!  Siempre serás “mi hermano pequeño”…

  Por mucho que el tiempo pase y por muy lejos, que uno del otro estemos, no pasa un día en la vida que no estés en mi pensamiento.

  Te quiero! Por quien eres y por como eres. Por que sí… simplemente, porque eres.

   Porque si no te hubiera tenido cerca de mí cuando era sólo una niña; hoy día, siendo ya una mujer, todo lo que se, no lo sabría.

   Te amo, con el amor más puro que se puede amar a alguien, y tengo la puta manía de seguir creyéndote frágil.

   A pesar de la edad, me persigue la sensación de protección y por más tiempo o kilómetros que separen nuestra relación, siempre serás ese “moco” con el que lo compartía todo.

   Aunque las navidades no nos gusten a ninguno de los dos, este es el mayor regalo que puedo darte… Abre los brazos y cógelo!!!


   TE QUIERO ENANO!

"Hermana locura"


Nimio, reiterado; insistente y obstinado. 
Aunque algo fugaz, reflexivo y delicado. 

Perplejo es el instante que ahora protagonizo...

Figurante de mi abandono, 
no aporto nada que valga; 
nada vale que entregue o regale.

Corazones desechos y fatigados oídos, 
testigos anónimos de una voluntad quebrada, 
ante la poderosa evidencia de una auto-evaluación tiránica.
Dar todo, en ocasiones no basta...

Aún perdiendo la razón y hacer de la locura tu hermana.
En la última gota de sangre que todavía está sana,
se halla fuerza suficiente para lograr tu hazaña.

" Me despido de ti."





" Me despido de ti."


Me despido de ti.
Me despido, sin mirar atrás.
Me despido, de forma rotunda.
Me despido, ya por fin.

Te digo que marcho.
Te digo, no nos volveremos ha encontrar.
Te digo, siendo firme, no te veré nunca más.
Te digo, aunque me duela el alma, Adiós por siempre jamás.

Lloro por Él y lloro por ti.
Lloro, por el daño causado, también por LO que me has hecho sentir.
Lloro, porque sólo si estas alejado, puedo no pensar en Ti.
Lloro, al recordarme en tus brazos y saberme tan Feliz.

Reniego, de la Verdad de nuestro encuentro.
Reniego, del precio ha pagar, tan caro.
Reniego, por la repercusión de los actos y el sufrimiento de terceros.
Reniego, toda una existencia, sin saber como estarás,
                                             y si necesitas de mi abrazo.

Agradezco al universo haberte conocido de nuevo.
Agradezco, la fortuna de tener a mi lado a quien tengo.
Agradezco, que esto halla ocurrido de este modo y en este contexto.
Agradezco la lectura que obtengo y es que el Amor que se puede sentir por alguien no es más real porque se prolongue en el tiempo. Pero siempre será
verdadero si se vive con entrega e intensidad, como si el día de hoy fuera el último momento.............