viernes, 30 de enero de 2015

NAUFRAGO

  

  Mis dedos al escribir son mi voz, 
mi garganta que no habla una letal arma mortal, 
una prisión de máxima seguridad 
y mi pasaporte hacía la eterna auto-impuesta incomprensión.

  Me revuelvo dentro de un envase de medidas comerciales, 
90-60-90. Lo que ocupa mi lugar en este mundo.

  Me observo y analizo y aún sin veredicto me vomito; 
combustión espontánea ante tal cantidad de emoción, 
guardada sin ningún orden que valga.

  Me sincero para con mis adentros; 
reafirmo y refuerzo mis teorías, 
confirmo que el des-apego y la indiferencia 
son escudos que me protegen de mis innumerables miedos.

 Me sitúo ante el espejo, 
observo aunque irremediablemente sentencio; 
bajo una mirada crítica la objetividad a un segundo plano deriva.

 Doloroso lo que aprecia mi pupila, 
un ahogado lamento se refleja en mi retina; 
ni lágrimas, ni palabras de aliento. 

No quiero piadosas mentiras, 
ni ningún gesto benévolo de auto-compasión permisiva, 
que dé sosiego ni calma a esta alma castigada, 
perdida, dañada y marchita.


Llanto ahogado, casi yendo al a la deriva; 
un  último consuelo ser naufrago de mi tormento. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario