domingo, 20 de septiembre de 2015

El poema es el mensaje







El poema es el mensaje

                                                                                          
Sin pensar en lo que escribo,
suelo bailar sobre el lienzo.
Imperiosamente libre,
sin directriz, ni pretexto.
  

Dando forma a las ideas,
conforme avanzo en la página.
Creando desde la nada,
hermosas palabras aladas.


A veces caigo en la cuenta,
que tecleo y luego pienso.
Y cuando leo lo escrito,
me deleitan bellos versos.


Es justamente por eso,
que jamás me otorgo mérito.
El poema es el mensaje,
mis dedos el mensajero.

                                               







Dando remiendos…

Aquí me encuentro de nuevo,
dando remiendos al alma.
Pobre ilusa que creía
que contigo envejecería.

Lamento esos momentos
en los que tú más esperabas.
Ojala supiera borrar
aquellos en los que tú no estabas.

Ahora esto ya da igual,
pusimos siempre el corazón
y en ocasiones la entrega.

Maldito nuestro gran descuido,
no atender a la razón.

Que tanto y tan alto hablaba,
decía que juntos ardía Troya
y nos lastimaríamos el alma.

Como dos adolescentes nos besamos,
nos amamos, nos juramos futuro y amor.
Y con la misma vehemencia
nos destrozamos el corazón.

Dejándolo hechos añicos,
conviviendo por el día
en escrupulosa corrección
y añorando ya de noche el fuego y la pasión.


Bebimos del elixir
de la esperanza y el cambio,
perdiendo de rumbo el temple
y jugando a ser Dios.

Creyendo como chiquillos
que salvaríamos nuestros contras
y potenciaríamos los pros.

Disuadiendo la coherencia
 y amilanando el delirio.
Pasando de ser amantes
a cargar con un dilema.

Nunca habría imaginado
 que pudiera doler tanto
 ese tiempo que aguanté
al final estando a tu lado.

Pero jamás, podría haber pensado
que para ti fuera tan fácil
encontrar un nuevo amor
y volver a caminar, tan rápido y renovado.

Con mi más noble afán,
te digo que para mí
no existe mayor dicha
que por fin verte feliz.

Y si ha de ser alejados
pero bien acompañados
y si lo que anhelabas lo hallaste
en otro ser y otros brazos.


Desde el fondo mi alma te deseo, porque lo mereces,
que halles la felicidad y la calma,
que encuentres ya de una vez
lo que hace tanto tiempo que buscabas.



 

Vivir es nacer a cada instante.











Vivir es nacer a cada instante.



                         
                                          (Erich Fromm)