Tú; qué simplemente al SER, haces que mi propio SER, tenga razón de SER.
Pequeño individuo, silencioso e introspectivo.
Enano, gruñón y tosco; algo rudo y desentendido.
En cada
opinión que arrancan de tu enorme mundo interior (ese que guardas tras tu
elaborada fachada), eres sincero y hablas con el corazón.
Desconfiado, esquivo, excesivamente cauto o
demasiado precavido. En ocasiones y apariencia, el más sociable; aunque siempre
con la guardia en vilo.
Tan
individual, como imprevisible; tan dulce, como tan arisco.
Pequeño!!!
Siempre serás “mi hermano pequeño”…
Por mucho que el tiempo pase y por muy lejos,
que uno del otro estemos, no pasa un día en la vida que no estés en mi
pensamiento.
Te quiero! Por quien eres y por como eres.
Por que sí… simplemente, porque eres.
Porque
si no te hubiera tenido cerca de mí cuando era sólo una niña; hoy día, siendo
ya una mujer, todo lo que se, no lo sabría.
Te amo, con el amor más puro que se puede amar
a alguien, y tengo la puta manía de seguir creyéndote frágil.
A
pesar de la edad, me persigue la sensación de protección y por más tiempo o
kilómetros que separen nuestra relación, siempre serás ese “moco” con el que lo
compartía todo.
Aunque las navidades no nos gusten a ninguno
de los dos, este es el mayor regalo que puedo darte… Abre los brazos y
cógelo!!!
TE QUIERO ENANO!
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